FLORA DEL ALTO OJA: AMAPOLA AMARILLA
La amapola amarilla se reconoce por el nombre científico de Meconopsis cambrica. Su denominación vulgar nos indica que forma parte de la familia de las amapolas, ababoles o papaveráceas, por lo que también fue designada, en un principio, bajo el epíteto latino de Papaver cambricum. El significado del nombre específico hace referencia al antiguo País de Gales o región de Cambria, posible lugar de referencia donde se clasificó a la especie por primera vez. El término genérico Meconposis procede igualmente del griego y quiere expresar «con aspecto de amapola« (mekon = amapola, adormidera; ópsis = aspecto). En su mayoría, las amapolas son plantas herbáceas ricas en látex. Tras quedar fecundadas, el ovario maduro constituye un fruto coriáceo endurecido que adquiere la forma de una pequeña cápsula, a modo de recipiente, en cuyo interior se desarrollan cientos de diminutas semillas que más tarde son dispersadas por el viento.

En la amapola amarilla las flores se posicionan solitarias en lo alto de largos tallos o pedicelos. La hoja guarda una morfología compuesta imparipinnada. Está formada por un número impar de foliolos o pequeñas hojillas: 4 pares opuestos con otro solitario en el extremo de la hoja. Tienen forma oval-lanceolada, con el margen dentado. Su tonalidad es de un verde glauco.

Detalle del botón floral en el momento previo a la antesis o apertura de la flor. Al igual que los tallos, los sépalos que encierran la flor presentan una superficie recubierta por pequeños pelos erizados. Los sépalos se marchitan y caen tras el despliegue de los pétalos. Si seccionamos los tallos de esta planta, los mismos segregan un jugo lechoso de color amarillo-anaranjado. En muchas plantas, el látex tiene una función protectora frente al ataque de herbívoros u otros organismos patógenos dañinos.
Hábitat. Esta gran amapola vive ligada a los bosques de caducifolios, húmedos y umbrosos. Frecuenta los terrenos profundos y removidos en los que se acumulan grandes espesores de nutrientes. A menudo se observa en cunetas, taludes, depresiones forestales encharcadas, márgenes de riberas, repisas rocosas, etc. En el Oja se comporta como especie montana, razón por la cual prefiere refugiarse en los hayedos y bosques mixtos de la cabecera del valle, en sus orlas y claros. Suele asociarse a la vegetación ribereña de montaña, ocupando las orillas que se ven afectadas tras la crecida estacional de los arroyos, donde se depositan cuantiosos sedimentos nutricios. En esta foto, puede observarse a la derecha una densa población de Luzula sylvatica subsp. henriquesii, especie con la que comparte hábitat.

Hábitat. El grupo de los megaforbios está constituido por plantas herbáceas muy frondosas y exuberantes. Viven en espacios frescos y sombríos, en ambientes templados saturados por la humedad atmosférica. Este indispensable aporte hídrico, es proporcionado por la salpicadura de las cascadas y torrentes de montaña. Las grandes superficies foliares son una adaptación para lograr instalarse con éxito bajo la penumbra de los bosques, donde la incidencia de la radiación lumínica es escasa. Por el mismo hecho, las flores que desarrollan los megaforbios son en su mayoría muy coloridas, grandes y llamativas, para suscitar la visita de los insectos polinizadores en condiciones de semioscuridad.
Es una especie de requerimientos de sombra, propia de linderos y claros de bosques esciófilos. Exige humedad, tanto en el suelo como en el ambiente. Forma parte de las comunidades megafórbicas o grandes hierbas, características de los espacios de montaña en las que reina un ambiente fresco y nemoral. Siente predilección por los terrenos removidos del sotobosque, colonizando suelos nitrificados por acumulación de materia orgánica, con humus de hojarasca y restos de madera en descomposición,…Crece en todo tipo de suelos, tanto en los calizos como silíceos, aunque suele decantarse más por los primeros. Cada planta surge, año tras año, de un rizoma subterráneo y se agrupa con otras formando pequeños macizos tupidos, visibles desde la distancia. Florece de mayo a agosto. En Reino Unido la amapola amarilla es muy apreciada como ornamental, sembrándose con asiduidad en los jardines de pueblos y ciudades.

¡Disfrutad con su fotografía! Esta atractiva planta nos ofrece sugerentes composiciones en las proximidades de arroyos y cascadas boscosas.
